domingo, 14 de diciembre de 2025

LA FAMILIA DE LAS COSAS, de Elsa Drucaroff

 


            La familia de las cosas es el último libro de Elsa Drucaroff, publicado por Interzona en este 2025. Se trata de un libro de cuentos, género que la autora ya trabajó antes en Leyenda erótica (Eloísa Cartonera, 2007) y en Checkpoint (Páginas de Espuma, 2019). No obstante, la narrativa breve no es el único formato en que se destaca. De hecho, podríamos afirmar que ni siquiera es el principal, ya que también la podemos leer en excelentes novelas como La patria de las mujeres (con una primera edición de Sudamericana en 1999 y una reciente de Marea en 2014), Conspiración contra Güemes (Sudamericana, 2002 y Marea, 2015), El infierno prometido (Sudamericana, 2006 y Marea, 2022) y El último caso de Rodolfo Walsh (Interzona, 2013); en su autobiografía El pasadizo secreto. Escenas de una autobiografía feminista (Marea, 2024); y en ensayos como Mijaíl Bajtín, la guerra de las culturas (Almagesto, 1996), Arlt, profeta del miedo (Catálogos, 1998), Los prisioneros de la torre. Política, relatos y jóvenes en la postdictadura (Emecé, 2011), Otro logos. Signos, discursos, política (Edhasa, 2016) y Fémina infame. Género y clase en Roberto Arlt (Letras del Sur, 2022). A su vez, se encargó de La narración gana la partida, el volumen XI de la monumental Historia crítica de la literatura argentina, dirigida por Noé Jitrik.

            En esta oportunidad, Drucaroff nos cuenta una serie de historias atravesadas por la cotidianidad de las angustias (inter)personales. El volumen se divide en tres partes: “Las cosas del desear”, con cuentos que exploran el deseo en tanto factor de vínculo entre los individuos; “Las cosas hacia dentro”, que incluye relatos que transcurren durante la pandemia (y que me animaría a suponer que fueron escritos en ella, casi como un ejercicio de supervivencia mental); y “Las cosas en el tiempo”, con historias que nos llevan a otras épocas, vistas con rechazo, horror o nostalgia, según el caso.

            Algo que me pareció interesante es que las cosas (presentes en cada título, ya sea de los relatos, de las partes o del libro mismo) no son verdaderamente centrales. Incluso, parecen excusas para contar historias cuyos argumentos las trascienden. Aunque están presentes, los objetos no son más que el telón de fondo ante el cual los personajes viven sus vidas; unas vidas que no se diferencian mucho de las vidas de otras miles de personas. Por esto mismo, podemos pensar que el hincapié en las cosas tiene que ver con lo normal y cotidiano que ellas representan: están con nosotros, nos completan a modo de apéndice, aunque también son ajenas, de alguna forma extrañas en su familiaridad. El título del libro (que gracias al epígrafe sabemos que alude a un texto de Mary Oliver) habla de “las familias de las cosas”, que bien pueden ser otras cosas… o nosotros mismos.

            Las cosas, entonces, como metonimia de nuestras historias, como punto de partida que comienza en otro lado y termina, también, en otra parte. Esas son las cosas, tanto en el libro de Elsa como en nuestra propia vida. Ahora que lo pienso, escribo esto rodeado de objetos: libros, una cartuchera, una taza de café, un estuche de anteojos, una mesa, varias sillas… ¡Cuántas cosas, cuántas historias escondidas en ellas que, valga la contradicción, transcurren en cualquier otro lugar!

            Para terminar, no voy a decir nada nuevo y que no haya dicho antes. Elsa Drucaroff es una de las mejores escritoras argentinas de la actualidad. Aprovechen y lean este libro. Hay cosas que simplemente no se pueden dejar pasar.



lunes, 8 de diciembre de 2025

LOS ORÍGENES DEL LIBRO, de Filippo Ronconi




            El libro, ese objeto que siempre parece estar a punto de morir, pero que, a pesar de todo, encuentra la manera de seguir viviendo, muchas veces reinventándose como lo haría un Ave Fénix que vuelve a la vida bajo formas y colores distintos. En Los orígenes del libro, Filippo Ronconi reconstruye los cambios de este objeto durante el período anterior a la invención de la imprenta. El tiempo abordado es, sin lugar a dudas, el menos conocido y el que más presupuestos (erróneos) acarrea, lo que hace de este estudio algo fundamental para todos aquellos que amamos leer. ¿Quién no se imaginó alguna vez a Platón o a Aristóteles con un libro en la mano, como veríamos hoy a cualquier maestro? ¿Y si les digo que en la Antigüedad griega el libro era en realidad un rollo de papiro? ¿Y si les cuento que muchos de los filósofos de esa época escribían las primeras versiones de sus textos sobre tablas de madera encerada, que unidas formaban un políptico? ¿Cuántas suposiciones erradas caerían ante la revelación que nos proporcionan estos datos? ¿Cuánto nos sorprendería saber que lo más cercano a lo que hoy llamamos “libro”, el códice de pergamino, nació en Roma en el siglo I y comenzó a imponerse entre los siglos II y IV de nuestra era? ¿Cuánto hemos imaginado mal? ¿Cuánto podemos aprender?

             Los abordajes de este estudio son múltiples, y todos ellos están minuciosamente documentados (las casi 70 páginas de bibliografía lo prueban). En este recorrido, conoceremos sobre los distintos soportes del objeto libro (el políptico de madera, el libro de lino, el rollo de papiro y, finalmente, el códice de pergamino, cuando no también de papiro); la forma en que eran vistos, usados y considerados en las diferentes culturas; los modos en que se confeccionaban; la relación entre el soporte y el contenido; los actores que los rodeaban (artesanos, copistas, lectores, autores, iluminadores…); los cambios culturales que los constituyeron y que a su vez provocaron; la aparición de nuevas grafías y numerosos temas más, todos abordados con exactitud, en toda su complejidad y, tal vez lo mejor de todo, con una maestría que vuelve la lectura placentera. Además, la inclusión de figuras e imágenes a color completa la experiencia para hacerla todavía más enriquecedora.




             Los orígenes del libro es una de esas lecturas que llegan a fascinar a los fascinados por la lectura. Partiendo de la Antigüedad y llegando hasta la Baja Edad Media (aunque haciendo alusión, cuando es pertinente, a la actualidad), Ronconi nos revela un panorama tan amplio como heterogéneo, mostrándonos que la irrupción de la imprenta, hacia el año 1440, no hizo más que marcar un hito en una historia ya de por sí rica e intrincada.

             Definitivamente, Los orígenes del libro es, valga la redundancia, un libro que no puede faltar entre los libros de aquellos que aman los libros.


  

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Datos bibliográficos:

Título completo: Los orígenes del libro. Metamorfosis de un objeto desde la Antigüedad hasta la Edad Media

Autor: Filippo Ronconi

Traducción al español: Estela Consigli

Editorial: Ampersand

Edición: al cuidado de Ana Mosqueda y Diego Erlan

Año de publicación: 2025

Ciudad: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Páginas: 440

 

Sobre el autor: 

Filippo Ronconi nació en Roma y tras estudiar en Italia y Alemania, fue elegido profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde creó la cátedra “Escritura y sociedad en Bizancio”. Su principal campo de interés es la cultura escrita en el Imperio bizantino, Europa y el Mediterráneo entre la Antigüedad y la Edad Media. Sus investigaciones se ocupan de la concepción y transmisión de textos griegos y latinos, así como de la contribución del estudio de los manuscritos a las ciencias históricas y sociales.



sábado, 6 de diciembre de 2025

¿QUÉ ES UN LITTERATOR?

 



En los diccionarios de latín clásico, la palabra “litterator” aparece con un significado bastante específico: es el maestro de escuela elemental, persona que enseña las letras (lectura, escritura, gramática). Viene de “littera” (letra), con el sufijo “-tor” (agente). Dicho de otra manera, es el que enseña a leer. Si bien Cicerón y Quintiliano lo usan con cierto desdén, contrastándolo con el “grammaticus” (el maestro más culto), hoy podemos resignificarlo: LITTERATOR, no como simple maestro de letras, sino como el que vive y hace vivir el lenguaje, el que enseña a leer el mundo, el que vive por medio de (y gracias a) la palabra.

El interés de un litterator gira en torno a los libros y la literatura, aunque no únicamente. También incluye, por supuesto, el lenguaje y la escritura. La historia, la filosofía y la semiótica no le son indiferentes. Ejerce la crítica, no sólo literaria, sino cultural en el sentido más amplio. Ama el pasado (lee sobre la Edad Media y el Renacimiento con la nostalgia del enamorado que conoce e idealiza el objeto de su amor), pero vive en la actualidad con la mirada atenta.

Entonces, "litterator" es más que una palabra en latín o una práctica de la Antigüedad. Es una actitud, una forma de estar en el mundo: es el escritor que no se conforma con narrar historias, sino que vive su vida atravesado por la literatura; es el lector que no busca distracción, sino revelación y sentido; es el profesor que no transmite contenidos, sino una pasión; es el crítico que no juzga desde afuera, sino que piensa desde adentro; es un heredero de los humanistas, pero con los pies en el siglo XXI.

Todo eso es un litterator. Todo eso soy. Cada palabra que escribo, cada clase que doy, cada libro que recomiendo o publico, lleva esa marca: la del que vive la literatura como un destino.



¿A QUÉ LLAMAMOS LITERATURA? Todas las preguntas y algunas respuestas, de José Luis de Diego, Virginia Bonatto, Malena Botto y Valeria Sager

            ¿Te apasiona la literatura?, ¿te gustaría profundizar en ella desde un punto de vista teórico?, ¿sentís que leer historias no te...