jueves, 29 de enero de 2026

¿A QUÉ LLAMAMOS LITERATURA? Todas las preguntas y algunas respuestas, de José Luis de Diego, Virginia Bonatto, Malena Botto y Valeria Sager



            ¿Te apasiona la literatura?, ¿te gustaría profundizar en ella desde un punto de vista teórico?, ¿sentís que leer historias no te alcanza y querés saber por qué algunos textos son incluidos en esa basta y confusa categoría mientras que otros no? Entonces quedate, porque este artículo te va a interesar.

            Elegí comenzar con preguntas debido a que el ensayo que estoy a punto de presentar hace de ellas, justamente, el motor para desarrollar décadas (incluso siglos y hasta milenios) de estudio y conocimiento. ¿A qué llamamos literatura? Todas las preguntas y algunas respuestas, dirigido por José Luis de Diego y escrito por él, Virginia Bonatto, Malena Botto y Valeria Sager, es un trabajo que le proporciona al lector un acceso iniciático, sólido y completo al universo de los estudios literarios. Desde lo más elemental (¿qué entendemos por literatura?, ¿qué consideramos ficción?, ¿cuáles son los géneros literarios?) hasta lo más elaborado y complejo (¿qué intelectuales y corrientes pensaron la literatura?, ¿cuál es la diferencia entre la teoría, la crítica y la historia literarias?, ¿cómo se relaciona la literatura con las instituciones?, ¿qué lugar ocupa y qué hace en verdad el lector?, ¿cuál es la relación del escritor con su entorno?, ¿cómo aparece todo esto en los mismos textos literarios?, etc.). Además, los autores no se limitan a un desarrollo abstracto de los temas mencionados, sino que su exposición incluye la contextualización histórica y el análisis de obras concretas, que van desde clásicos como Don Quijote, Madame Bovary y La muerte en Venecia a ejemplos actuales de autores como Mariana Enriquez, Luciano Lamberti, Samanta Schweblin y Hernán Vanoli.

            Entre los múltiples desarrollos y las enriquecedoras explicaciones, me gustaría detenerme por un momento en una serie de conceptos que, con frecuencia, se utilizan con poco rigor. Me refiero a la tríada, ya mencionada antes, de teoría literaria, historia literaria y crítica literaria. En el capítulo IV se explican estas tres disciplinas que, si bien se pueden analizar por separado, en la práctica están estrechamente vinculadas. La primera, la teoría literaria, «se ocupa de los “principios, fundamentos, extensión y métodos” de los estudios sobre literatura; y uno de sus objetivos de mayor importancia es la reflexión sistemática sobre los conceptos y categorías que usamos» (p. 223). La segunda, la historia literaria, debe enfrentar varios dilemas generados por el inconveniente de «analizar qué relaciones se establecen entre los hechos y procesos que consideramos literarios con otros hechos y procesos históricos con los cuales guarda una evidente cercanía, como la economía, la sociedad, la política, la cultura, las otras artes» (p. 227). Finalmente, la crítica literaria «procura la correcta comprensión de un texto, suele describir y analizar ese texto, explicar el sentido o los sentidos que el texto pone en circulación y, si aún quedan sentidos sin explicación alguna, puede arriesgar una interpretación (o varias)» (p. 229). Una vez definidas estas especialidades, es interesante ver cómo ¿A qué llamamos literatura? se convierte en un ejemplo de esa transversalidad, combinando, con una maestría y claridad admirables, las tres. En efecto, y como ya di a entender en el párrafo anterior, estamos ante un libro de teoría literaria (donde se definen conceptos y se reflexiona sobre ellos), de historia literaria (se exponen corrientes, se describen contextos y se presentan biografías de autores) y de crítica literaria (se analizan obras concretas).

            Así, el camino trazado por los autores es exhaustivo y la seriedad con la que se lo recorre, gratificante. Hace 15 años que me desempeño como profesor y nunca me encontré, hasta ahora, con un ensayo tan completo y, a la vez, tan claro y accesible. Por esto mismo, recomiendo ¿A qué llamamos literatura? tanto a especialistas como a principiantes, a profesionales como a aficionados, a docentes como a estudiantes.

            Por mi parte, sé que se trata de un libro al que, sin lugar a dudas, voy a volver una y otra vez.


- De Diego, José Luis (Director). ¿A qué llamamos literatura? Todas las preguntas y algunas respuestas. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2024.

miércoles, 21 de enero de 2026

¿Por qué escribí LA LOGIA DEL LIBRO?

 


          Cuando aparece un libro nuevo, una de las preguntas que nos suelen hacer a los escritores (además de cómo se nos ocurrió la idea) es por qué lo escribimos. Tengo que admitir que esta pregunta (al igual que la otra) es difícil de responder. La mayoría de las veces, nosotros mismos no tenemos idea de por qué hacemos las cosas. Sin embargo, con La logia del libro creo tener una respuesta.

          Lo primero que me empezó a rondar por la cabeza fue una expresión que no sabía bien qué significaba: la de «detective literario». A pesar de la falta de certezas, me encantaba cómo sonaba, sus connotaciones, su vibra, digamos. Soy un enamorado de las historias policiales que tienen en sus tramas un «detective» que ve lo que los demás no ven: August Dupin, Sherlock Holmes, el padre Brown, Hércules Poirot, Daniel Hernández… Incluso Dr. House y Patrick Jane. Por eso, me gustaba pensar en un detective que se dedicara a la literatura, aunque no supiera lo que podía llegar a hacer.

          El tiempo fue pasando y la idea nunca abandonó mi mente. De a poco (muy de a poco) iba construyendo esa figura. Hasta que la vinculé con otro tipo de historias que amo: aquellas que hablan de libros y de literatura. En ese momento, apareció el click que permitió que todo comenzara a encajar. Escribiría la historia de un libro que vuelve locas a las personas.

          Ahí nació La logia del libro.

          Un libro maldito, toda una sucesión de escritores famosos que lo tuvieron entre sus manos y, en algunos casos, lo leyeron (Cervantes, Bram Stoker, Robert Chambers, H.P. Lovecraft, Borges, entre muchos otros). Como con todo libro maldito, no faltaría una logia secreta que se crea dueña de él y que estuviera dispuesta a todo por conservarlo o, en caso de haberlo perdido, recuperarlo. Y, claro, la figura de un experto en literatura que sería el encargado de hacer este trabajo. Listo, ahí lo tenía todo, o al menos eso creía.

          Pero estaba equivocado.

          Cuando empecé a escribir la novela, me pasó algo que no siempre (o, incluso, casi nunca) me pasa: me enamoré de mi personaje. Dante San Martín, el protagonista, es, de alguna manera, todo con lo que me identifico: una persona que vive para y por la literatura. Pocas veces disfruté tanto de la compañía de un personaje como disfruté de la de Dante. De hecho, sé que va a volver. Aún me queda mucho por descubrir de él.

          Entonces, volviendo a la pregunta inicial: ¿por qué escribí La logia del libro? Porque deseaba escribir sobre lo que amo, porque necesitaba darle entidad a una idea que me perseguía a pesar de no saber lo que significaba, porque había un personaje que debía nacer para convertirse en mi mejor amigo.

          Y ahora, la pregunta que te hago a vos, querido lector, es: ¿por qué, todavía, no reservaste tu ejemplar de La logia del libro? La preventa ya está abierta, y te espera.


Link de preventa: https://caburelibros.ar/product/la-logia-del-libro/




domingo, 14 de diciembre de 2025

LA FAMILIA DE LAS COSAS, de Elsa Drucaroff

 


            La familia de las cosas es el último libro de Elsa Drucaroff, publicado por Interzona en este 2025. Se trata de un libro de cuentos, género que la autora ya trabajó antes en Leyenda erótica (Eloísa Cartonera, 2007) y en Checkpoint (Páginas de Espuma, 2019). No obstante, la narrativa breve no es el único formato en que se destaca. De hecho, podríamos afirmar que ni siquiera es el principal, ya que también la podemos leer en excelentes novelas como La patria de las mujeres (con una primera edición de Sudamericana en 1999 y una reciente de Marea en 2014), Conspiración contra Güemes (Sudamericana, 2002 y Marea, 2015), El infierno prometido (Sudamericana, 2006 y Marea, 2022) y El último caso de Rodolfo Walsh (Interzona, 2013); en su autobiografía El pasadizo secreto. Escenas de una autobiografía feminista (Marea, 2024); y en ensayos como Mijaíl Bajtín, la guerra de las culturas (Almagesto, 1996), Arlt, profeta del miedo (Catálogos, 1998), Los prisioneros de la torre. Política, relatos y jóvenes en la postdictadura (Emecé, 2011), Otro logos. Signos, discursos, política (Edhasa, 2016) y Fémina infame. Género y clase en Roberto Arlt (Letras del Sur, 2022). A su vez, se encargó de La narración gana la partida, el volumen XI de la monumental Historia crítica de la literatura argentina, dirigida por Noé Jitrik.

            En esta oportunidad, Drucaroff nos cuenta una serie de historias atravesadas por la cotidianidad de las angustias (inter)personales. El volumen se divide en tres partes: “Las cosas del desear”, con cuentos que exploran el deseo en tanto factor de vínculo entre los individuos; “Las cosas hacia dentro”, que incluye relatos que transcurren durante la pandemia (y que me animaría a suponer que fueron escritos en ella, casi como un ejercicio de supervivencia mental); y “Las cosas en el tiempo”, con historias que nos llevan a otras épocas, vistas con rechazo, horror o nostalgia, según el caso.

            Algo que me pareció interesante es que las cosas (presentes en cada título, ya sea de los relatos, de las partes o del libro mismo) no son verdaderamente centrales. Incluso, parecen excusas para contar historias cuyos argumentos las trascienden. Aunque están presentes, los objetos no son más que el telón de fondo ante el cual los personajes viven sus vidas; unas vidas que no se diferencian mucho de las vidas de otras miles de personas. Por esto mismo, podemos pensar que el hincapié en las cosas tiene que ver con lo normal y cotidiano que ellas representan: están con nosotros, nos completan a modo de apéndice, aunque también son ajenas, de alguna forma extrañas en su familiaridad. El título del libro (que gracias al epígrafe sabemos que alude a un texto de Mary Oliver) habla de “las familias de las cosas”, que bien pueden ser otras cosas… o nosotros mismos.

            Las cosas, entonces, como metonimia de nuestras historias, como punto de partida que comienza en otro lado y termina, también, en otra parte. Esas son las cosas, tanto en el libro de Elsa como en nuestra propia vida. Ahora que lo pienso, escribo esto rodeado de objetos: libros, una cartuchera, una taza de café, un estuche de anteojos, una mesa, varias sillas… ¡Cuántas cosas, cuántas historias escondidas en ellas que, valga la contradicción, transcurren en cualquier otro lugar!

            Para terminar, no voy a decir nada nuevo y que no haya dicho antes. Elsa Drucaroff es una de las mejores escritoras argentinas de la actualidad. Aprovechen y lean este libro. Hay cosas que simplemente no se pueden dejar pasar.



lunes, 8 de diciembre de 2025

LOS ORÍGENES DEL LIBRO, de Filippo Ronconi




            El libro, ese objeto que siempre parece estar a punto de morir, pero que, a pesar de todo, encuentra la manera de seguir viviendo, muchas veces reinventándose como lo haría un Ave Fénix que vuelve a la vida bajo formas y colores distintos. En Los orígenes del libro, Filippo Ronconi reconstruye los cambios de este objeto durante el período anterior a la invención de la imprenta. El tiempo abordado es, sin lugar a dudas, el menos conocido y el que más presupuestos (erróneos) acarrea, lo que hace de este estudio algo fundamental para todos aquellos que amamos leer. ¿Quién no se imaginó alguna vez a Platón o a Aristóteles con un libro en la mano, como veríamos hoy a cualquier maestro? ¿Y si les digo que en la Antigüedad griega el libro era en realidad un rollo de papiro? ¿Y si les cuento que muchos de los filósofos de esa época escribían las primeras versiones de sus textos sobre tablas de madera encerada, que unidas formaban un políptico? ¿Cuántas suposiciones erradas caerían ante la revelación que nos proporcionan estos datos? ¿Cuánto nos sorprendería saber que lo más cercano a lo que hoy llamamos “libro”, el códice de pergamino, nació en Roma en el siglo I y comenzó a imponerse entre los siglos II y IV de nuestra era? ¿Cuánto hemos imaginado mal? ¿Cuánto podemos aprender?

             Los abordajes de este estudio son múltiples, y todos ellos están minuciosamente documentados (las casi 70 páginas de bibliografía lo prueban). En este recorrido, conoceremos sobre los distintos soportes del objeto libro (el políptico de madera, el libro de lino, el rollo de papiro y, finalmente, el códice de pergamino, cuando no también de papiro); la forma en que eran vistos, usados y considerados en las diferentes culturas; los modos en que se confeccionaban; la relación entre el soporte y el contenido; los actores que los rodeaban (artesanos, copistas, lectores, autores, iluminadores…); los cambios culturales que los constituyeron y que a su vez provocaron; la aparición de nuevas grafías y numerosos temas más, todos abordados con exactitud, en toda su complejidad y, tal vez lo mejor de todo, con una maestría que vuelve la lectura placentera. Además, la inclusión de figuras e imágenes a color completa la experiencia para hacerla todavía más enriquecedora.




             Los orígenes del libro es una de esas lecturas que llegan a fascinar a los fascinados por la lectura. Partiendo de la Antigüedad y llegando hasta la Baja Edad Media (aunque haciendo alusión, cuando es pertinente, a la actualidad), Ronconi nos revela un panorama tan amplio como heterogéneo, mostrándonos que la irrupción de la imprenta, hacia el año 1440, no hizo más que marcar un hito en una historia ya de por sí rica e intrincada.

             Definitivamente, Los orígenes del libro es, valga la redundancia, un libro que no puede faltar entre los libros de aquellos que aman los libros.


  

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Datos bibliográficos:

Título completo: Los orígenes del libro. Metamorfosis de un objeto desde la Antigüedad hasta la Edad Media

Autor: Filippo Ronconi

Traducción al español: Estela Consigli

Editorial: Ampersand

Edición: al cuidado de Ana Mosqueda y Diego Erlan

Año de publicación: 2025

Ciudad: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Páginas: 440

 

Sobre el autor: 

Filippo Ronconi nació en Roma y tras estudiar en Italia y Alemania, fue elegido profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París, donde creó la cátedra “Escritura y sociedad en Bizancio”. Su principal campo de interés es la cultura escrita en el Imperio bizantino, Europa y el Mediterráneo entre la Antigüedad y la Edad Media. Sus investigaciones se ocupan de la concepción y transmisión de textos griegos y latinos, así como de la contribución del estudio de los manuscritos a las ciencias históricas y sociales.



sábado, 6 de diciembre de 2025

¿QUÉ ES UN LITTERATOR?

 



En los diccionarios de latín clásico, la palabra “litterator” aparece con un significado bastante específico: es el maestro de escuela elemental, persona que enseña las letras (lectura, escritura, gramática). Viene de “littera” (letra), con el sufijo “-tor” (agente). Dicho de otra manera, es el que enseña a leer. Si bien Cicerón y Quintiliano lo usan con cierto desdén, contrastándolo con el “grammaticus” (el maestro más culto), hoy podemos resignificarlo: LITTERATOR, no como simple maestro de letras, sino como el que vive y hace vivir el lenguaje, el que enseña a leer el mundo, el que vive por medio de (y gracias a) la palabra.

El interés de un litterator gira en torno a los libros y la literatura, aunque no únicamente. También incluye, por supuesto, el lenguaje y la escritura. La historia, la filosofía y la semiótica no le son indiferentes. Ejerce la crítica, no sólo literaria, sino cultural en el sentido más amplio. Ama el pasado (lee sobre la Edad Media y el Renacimiento con la nostalgia del enamorado que conoce e idealiza el objeto de su amor), pero vive en la actualidad con la mirada atenta.

Entonces, "litterator" es más que una palabra en latín o una práctica de la Antigüedad. Es una actitud, una forma de estar en el mundo: es el escritor que no se conforma con narrar historias, sino que vive su vida atravesado por la literatura; es el lector que no busca distracción, sino revelación y sentido; es el profesor que no transmite contenidos, sino una pasión; es el crítico que no juzga desde afuera, sino que piensa desde adentro; es un heredero de los humanistas, pero con los pies en el siglo XXI.

Todo eso es un litterator. Todo eso soy. Cada palabra que escribo, cada clase que doy, cada libro que recomiendo o publico, lleva esa marca: la del que vive la literatura como un destino.



¿A QUÉ LLAMAMOS LITERATURA? Todas las preguntas y algunas respuestas, de José Luis de Diego, Virginia Bonatto, Malena Botto y Valeria Sager

            ¿Te apasiona la literatura?, ¿te gustaría profundizar en ella desde un punto de vista teórico?, ¿sentís que leer historias no te...